Tecnología y contingencias

Alexandro Escudero-Nahón y Rosalba Palacios-Díaz (Coords.)

Está ampliamente aceptada la idea de que la pandemia por COVID 19 transformó profundamente varios ámbitos vitales de manera repentina. Las maneras habituales de trabajar, estudiar, relacionarnos o tener momentos de ocio, por ejemplo, se vieron modificadas y, de acuerdo con varios especialistas, dichas modificaciones han inaugurado una nueva normalidad. La presencia de la tecnología digital en este peculiar proceso de normalización es fundamental.

Por lo anterior, es pertinente, e incluso necesario, que la academia reflexione sobre el papel que jugó la tecnología digital y qué oportunidades existen ahora para incorporarla de manera eficiente en la vida cotidiana; pero, también, cómo se pueden diseñar nuevas normalidades en la educación, en los negocios, en las relaciones humanas o en el cuidado de los grupos en situación de vulnerabilidad, por ejemplo.

El libro Tecnología y contingencias reúne veintitrés textos que abordan de manera oportuna y, en varios casos de manera desafiante, los principales problemas que varios grupos de personas tuvieron en la contingencia sanitaria y qué hicieron para resolverlos. Asimismo, esta compilación de textos hace patente que, si bien la pandemia por COVID 19 nos quitó varias cosas, también nos impulsó a ser creativos y espontáneos.

Por ejemplo, en la sección uno del libro, conformado por nueve artículos, se pone el acento en los problemas que la contingencia sanitaria le impuso a la educación formal. Destaca, sin embargo, el hecho que aún no hemos sido capaces de diseñar planes de continuidad educativa para anticipar futuras contingencias, cuando ya es necesario idear una reincorporación a las aulas de manera gradual, segura y voluntaria. Esta sección también expone que los problemas educativos durante la pandemia son muy semejantes en la región latinoamericana y, honestamente, no parecen ser problemas nuevos, sino un recrudecimiento de las desigualdades educativas crónicas.

La segunda sección del libro, en cambio, pone el acento en cómo fueron transformadas las relaciones humanas y su efecto en la enseñanza y la tutoría. Si bien el fenómeno educativo es complejo y generalmente atiende más el proceso de aprendizaje, la situación laboral y vital de quienes enseñan o fortalecen el proceso de enseñanza fue crucial durante la contingencia sanitaria. En los seis artículos que conforman esta segunda sección del libro es fácil reconocer que las personas responsables de enseñar tienen aún muchos problemas por resolver cuando se trata de incorporar la tecnología digital en la ecuación educativa.

Como se ha dicho anteriormente en este prólogo, la contingencia sanitaria por COVID 19 obligó a los comerciantes, a las autoridades, a las familias, etcétera, a realizar cambios profundos en varios ámbitos de la vida cotidiana. Si bien algunos de esos cambios son prometedores, hubo otros poco afortunados. Por ejemplo, los índices de violencia doméstica aumentaron y, una vez más, afectaron más a las mujeres. La carga de trabajo para ellas se duplicó y no hubo un justo reconocimiento al respecto. Los grupos en situación de vulnerabilidad vieron subrayada su condición. Pero, simultáneamente, diversas voces tuvieron la inédita oportunidad de reflexionar, sumidas profunda e inevitablemente en una contingencia, sobre el papel que las aplicaciones digitales han tenido y pueden tener para anticiparnos a otros tipos de contingencias.

Estimada lectora, estimado lector, quienes hemos coordinado la edición y publicación de este libro estamos convencidos que hace falta incorporar la noción de contingencia en varios ámbitos académicos. Sin embargo, también creemos que la mejor opinión al respecto es la suya. Ponemos a su disposición el libro Tecnología y contingencias con el único objetivo de que no dejemos de reflexionar sobre esta peculiar relación que presenta varios problemas, pero allí mismo, en el núcleo duro de la contingencia presenta sus soluciones.

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